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16 jun 2025

MUJERES GALARDONADAS CON EL PREMIO MEDIOAMBIENTAL GOLDMAN (1990-2025)




Premios Goldman 2025

Mari Luz Canaquiri Murayari (Perú. SUR Y CENTROAMÉRICA). Ambientalista que lleva mas de 30 años  luchando por el río Marañón. En el año 2000 fundó la federación de mujeres, de 29 comunidades indígenas, HUAYNAKANA KAMATAHUARA KANA, para defender los derechos del río.
En 2024, un tribunal de Perú reconoció al rio Marañón como sujeto de derechos -a existir, a fluir libremente,  a estar libre de contaminación - y declaró que el estado peruano había violado esos derechos. El fallo ordenó medidas inmediatas para la conservación integral del Marañón y reconoció al pueblo Kukama Kukamiria como guardián legitimo del rio.


Semia Gharbi (Túnez. África). Activista ambiental que logró junto a sus colegas de Reseau Tunisie Verte (RTV) una red de mas de 100 organizaciones ambientalista, que el gobierno tunecino devolviera a Italia los 282 contenedores con residuos ilegales no reciclables.


Laurene Allen (EEUU. AMÉRICA DEL NORTE). Asistente social que encabezó la lucha para proteger a miles de familias  afectadas por la contaminación del agua potable con PFAS, en New Hampshire. La campaña de denuncia consiguió que la planta de plásticos Saint Gobin cerrara.


Besjana  Guri (ALBANIA. EUROPA). Asistente social que junto al biólogo Olsi Nika han sido reconocidos con el premio Goldman por organizar la petición de protección para el rio Vjosa y evitar la construcción de presas. En 2023, el gobierno  albanés asumió esta lucha y creó el primer parque nacional de Albania. El ecosistema de ese rio es un importante refugio  de biodiversidad de agua dulce.




Los premios Goldman fueron instituidos en 1990 por los filántropos Richard N. Goldman y su mujer, Rhoda H. Goldman, y se conceden anualmente como distinción a personas que trabajan en la defensa de la naturaleza y el medio ambiente, repartido en 6 categorías en función de la  zona geográfica: Europa, Asia, África, Naciones insulares, América del Norte, América Central y América del Sur. Cada uno de los premios incluye una dotación económica, en la actualidad, de 175.000 dólares. Las nominaciones a los premios son enviadas por diversas instituciones que trabajan en temas ambientales en todo el mundo, mientras que un grupo 150 personas expertas en temas ambientales, de más de 70 naciones distintas se encargan de valorar las propuestas y designar a las personas premiadas. Al Premio Goldman también se le conoce como el Premio Nobel del Medio Ambiente.

Desde su constitución en el año 1990, 104 mujeres han recibido esta distinción. Todas ellas han trabajado para denunciar graves problemas ambientales que afectan sobre todo a su ámbito local. Muchas de ellas han organizado a sus comunidades para conseguir preservar su entorno y eliminar situaciones desastrosas (minas a cielo abierto, presas, gestión de residuos, industrias contaminantes, etc.) para el medio ambiente.

Las mujeres merecedoras del Premio Goldman han sido:

1990
Lois Gibbs, activista ambiental estadounidense que organizó a todo el vecindario de Love Canal, un barrio de Niagara Falls (N.Y) para conseguir eliminar un vertedero de residuos tóxicos sobre el que estaban construidas sus viviendas. 
Janet Gibson, zoóloga de Belice por sus  esfuerzos en la conservación de los ecosistemas marinos, en particular el sistema de arrecifes coralinos.

1991
Wangari Muta Maathai, bióloga keniata. Fundadora del Movimiento Cinturón Verde, una ONG formada principalmente por mujeres cuya finalidad era la plantación de árboles para reducir los devastadores  efectos sociales y ambientales que producen la deforestación y la desertificación. Wangari Maathai también ganó el Premio Nobel de la Paz, en 2004. 
Eha Kern, maestra rural sueca por organizar un movimiento de niños y niñas, que recaudó millones de dolares, para poder adquirir y conservar los bosques primarios de Monteverde (Costa Rica). Recibió el premio conjuntamente con Roland Tiensuu.
Cath Wallace, ecologista y profesora de Economía neozelandesa ganadora del premio por su contribución a la protección de la Antártida.

1992
Medha Patkar, activista ambiental hindú. Organizó marchas y protestas pacíficas contra la construcción de presas sobre el mayor río que fluye por el oeste de la India.
Christine Jean, bióloga francesa, galardonada por su defensa del Río Loira contra la construcción de presas sobre el conocido como el último río salvaje de Europa.
Colleen McCrory, activista ambiental canadiense. Merecedora del premio por su lucha para salvar los bosques de la Columbia británica.

1993
Margaret Jacobsohn, activista ambiental de Namibia. Se le concedió el premio por ser pionera en un programa de manejo de recursos naturales que vinculaba la conservación de la fauna de su país al desarrollo sostenible. Recibió el premio conjuntamente con Garth Owen - Smith.
Dai Qing, escritora y periodista china. Galardonada por su oposición activa contra los planes del gobierno chino para la construcción de la gran presa de las Tres Gargantas.
JoAnn Tall, india lakota que ayudó a detener las pruebas nucleares, en la zona de Black Hills de Dakota del Norte (EE.UU).

1994
Laila Iskander Kamel, ministra y empresaria egipcia que trabajó con los recolectores de basura de El Cairo, para demostrar que los programas de reciclaje, a  gran escala, generan ingresos y mejoran las condiciones de vida de los recicladores.
Tuenjai Deetes, activista social tailandesa. Galardonada por su contribución a mejorar las condiciones de vida de las personas de las tribus de las montañas del norte de Tailandia.
Heffa Schüncking, activista ambiental alemana. Merecedora de la distinción por su lucha contra la destrucción de los bosques tropicales y propiciando una reducción significativa del consumo de madera tropical en Alemania.

1995
Emma Must, activista ambiental británica. Fue distinguida por promover grandes protestas contra un plan de construcción masiva de carreteras que destruían numerosos espacios protegidos.
Aurora Castillo, activista estadounidense impulsora del movimiento "las madres del este de Los Ángeles" que luchaban contra graves amenazas ambientales y de salud pública.

1996
Albena Simeonova, activista ambiental bulgara impulsora de movilizaciones contra la construcción de plantas de energía nuclear.
Marina Silva, ambientalista y pedagoga brasileña defensora de la Amazonas y defensora d numerosas familias de rerinqueiros.

1997
Terri Swearingen, enfermera estadounidense. Premiada por su lucha contra la mayor planta incineradora de residuos tóxicos en East Liverpool (Ohio).

1998
Anna Giordano, conservacionista italiana que puso en marcha una campaña para salvar a las aves rapaces en Sicilia.
Kory Johnson, activista ambiental estadounidense. Inició su trayectoria ambientalista a los nueve años fundando Niños para salvar el medio Ambiente y continuó su actividad luchando contra una incineradora industrial en Phoenix (Arizona).

1999
Jacqui Katona e Ivonne Margarula, aborigenes australianas que encabezaron la campaña contra una mina de uranio en el corazón del Parque Natural más grande de Australia.

2000
Oral Ataniyazova, médica de Uzbekistán. Galardonada por denuncir los daños a la salud pública que producía la muerte del mar de Aral.
Vera Mischenko, abogada rusa que fundó Ecojuris, la primera firma legal de interés público en Rusia.

2001
Yosepja Alomang, activista ambiental de Indonesia, que organizó un movimiento de resistencia contra la minería de oro que dañaba la cultura tradicional de los pueblos índigenas.
Myrsini Malakou, bióloga griega creadora de la primera área protegida transfronteriza de los Balcanes. Compartió el premio con Giorgos Catsadorakis.
Jane Akre, periodista estadounidense que investigó la controvertida hormona del crecimiento que se utiliza para estimular la producción de leche de las vacas. Compartió el premio con Steve Wilson.

2002
Fatima Jibrell, activista ambiental somalí. Defensora de las milenarias acacias sometidas a una tala para producir carbón.
Sara James, activista estadounidense y Norma Kassi, activista canadiense. Defensoras del Refugio Nacional de la Vida silvestre del Ártico contra las prospecciones petrolíferas. Compartieron el premio con Jonathan Solomon.
Jean La Rose, activista ambiental de la Guayana Francesa. Coordinó la primera denuncia indigena para proteger el Medio Ambiente de la minería.

2003
Eileen Kampakuta Brown y Eileen Wani Wingfield, aborigenes australianas, que desarrollaron una campaña contra la construcción de un almacén de resíduos nucleares 
Julia Bonds, activista ambiental que lideró una campaña para evitar la minería en las cimas de las montañas en América del Norte.
María Elena Foronda Farro, activista peruana. Organizó una campaña para transformar las industrias de harina de pescado de Centroamérica y América del Sur y así evitar los grandes vertidos contaminantes que dañan la salud pública.

2004
Rashida Bee y Champa Devi Shukla,  activistas ambientales hindúes que organizaron una movilización para exigir la limpieza y la indemnización de las personas afectadas por el escape de gas de Bhopal.
Manana Kochladze, activista ambiental de Georgia fundadora del grupo Alternativa verde. Este grupo organizó campañas para proteger a los habitantes locales y el medio ambiente de las zonas afectadas por la tubería de petroleo bku-Tbilisi- Ceyhn.
Margie Richard, activista estadounidense. Luchadora contra los problemas de salud que generaba la Industria química Shell sobre la comunidada cercana en Norco (Louisiana).
Libia Grueso, activista por los Derechos humanos de Colombia. Recibió el galardón por su lucha para proteger la región selvática del Pacífico colombiano.

2005
Kaisha Atakhanova, bióloga de Kazajistán. Fue galardonada por liderar una  campaña contra un almacen de residuos radioactivos en su país.
Stephanie Danielle Roth, periodista medioambiental Recibió el premio Goldman por impulsar una campaña internacional para detener la construcción de la mayor mina de oro a cielo abierto en su país.


2006
Olya Melen, abogada ucraniana. Galardonada por detener la construcción de un canal de navegación en aguas profundas que hubiera destruido el delta del Danubio.
Anne Kajir, activista de Papúa Nueva Guinea. Ganó una demanda contra la tala ilegal de lo que queda de un bosque tropical en su país.


2007
Sophia Rabliauskas, activista ambiental defensora de la protección de los bosques boreales de Manitoba


2008
Marina Rikhvanova, activista ambiental rusa. Fue galardonada por liderar la campaña  de defensa del lago Baikal.
Rosa Hilda Ramos, activista ambiental de Puerto Rico. Fundadora de las Comunidades Unidas contra la Contaminación en un pequeño municipio colindante contra la capital.


2009
Rizwana Hasan, abogada ambientalista de Bangladesh que encabezó una batalla legal contra los los peligros del desguace de buques.
Olga Speranskaya, científica rusa que organizó una red de la sociedad civil para eliminar de forma gradual los productos tóxicos en el Medio Ambiente.
Yuyuan Ismawati, activista ambiental de Indonesia que implementó programas de gestión de residuos que proporcionan oportunidades de empleo a personas de bajos ingresos económicos.
Maria Gunnoe, activista estadounidense, que lucho contra la minería a cielo abierto en Los Apalaches.


2010
Thuli Brilliance Makama, abogada de Swaziland, que lucho durante mas de tres años para que las ONGs ambientales estuvieran representadas en los organismos gubernamentales de su país.
Malgorzata Górska, activista polaca. Lideró la lucha contra el proyecto de construcción de una autopista en el valle polaco de Raspuda, una de las últimas zonas vírgenes de Europa.
Lynn Henning, agricultora ambientalista, que denunció las prácticas contaminantes de las grajas de cría intensiva.    


2011
Ursula Sladek, empresaria alemana que creó la primera empresa de energía renovable en respuesta a la dependencia alemana a la energía nuclear.    

2012
Sophia Gatica, activista ambiental argentina, que organizó a las mujeres de su barrio Ituzaingó (Córdona) para frenar la fumigación indiscriminada en los campos de soja de los alrededores. 
Ikal Angelei, activista de Kenia, galardonada por organizar la población local contra la construcción de una presa que bloquearía el acceso de agua a las comunidades indígenas del lago Turkana. 
Evgenia Chirikova, activista rusa que movilizó a la sociedad civil contra una carretera que iba a atravesar el bosque Khimki de Moscú.  
Caroline Cannon, activista estadounidense  defensora de la comunidad local que luchaba contra las perforaciones petrolíferas del Ártico.


2013
Aleta Baun, activista ambiental indonesia que organizó la ocupación de las minas de mármol que atentaban contra los bosques sagrados de las montañas de la isla de Timor. 
Kimberly Wasserman, activista estadounidense que impulsó movilizaciones para conseguir transformas dos plantas de carbón en sendos parques y espacios públicos en la ciudad de Chicago.
Nohra Padilla, activista colombiana que consiguió convertir en legal el reciclaje y organizó la gestión de residuos. 

2014
Helen Slottje, abogada estadounidense. Galardonada por su lucha contra el fracking en el estado de Nueva York.
Ruth Buendía, dirigente indígena peruana. Líder de las protestas contra diversos proyectos de embalses y centrales hidroeléctricas, que atentaban contra los pueblos indígenas.

2015 
Phyllis Omido, activista keniata, organizó a la comunidad de Mombasa contra una fundición de plomo, cuya actividad dañaba gravemente la salud al elevar la cantidad de plomo en el ambiente.
Berta Cáceres, una mujer lenca de Honduras, que reunió a su pueblo y emprendió una campaña que presionó con éxito a la constructora de presas más grande del país, para retirar el proyecto Agua Zarca. Ha sido asesinada este año 2016.
Marilyn Baptiste, activista canadiense que luchó por partida doble para evitar la actividad minera para la extracción de cobre y oro en la zona del Fish Lake (Columbia británica), zona de alto significado espiritual para las comunidades aborígenes de Canadá.  

2016
Zuzana Caputova, abogada de Eslovaquia, ha logrado que se clausure un vertedero de residuos tóxicos que estaba contaminando el agua en su ciudad.
Destiny Watford, activista estadounidense ha conseguido, con ayuda de los residentes de Baltimore (Estados Unidos), que no se construya una gran incineradora de basuras cerca de un colegio de la ciudad. De 20 años de edad, se convirtió en una de las ganadoras más jóvenes de la historia del Premio Ambiental Goldman. 
Máxima Acuña, agricultora peruana, que  le ha ganado la batalla a una empresa minera que quería explotar sus tierras.

2017
Wendy Bowman, granjera australiana de 83 años, ha impedido que la poderosa multinacional china  Yancoal  continuará su expansión en  Hunter Valley, en Nueva Gales del Sur (Australia). El desarrollo de la minería del carbón, a cielo abierto, estaba expulsando a quienes vivían de la agricultura y la ganadería en la zona, además de producir problemas medioambientales y de salud.

2018
Francia Márques, líder de la comunidad afro-colombiana, organizó la lucha social para detener la minería ilegal de oro en las tierras de su comunidad.
Claire Nouvian, activista ambiental francesa,  líder de la campaña que consiguió prohibir la práctica pesquera destructiva del arrastre de fondo en alta mar.
Makoma Lekalakala y Liz McDaid , activistas sudafricanas, que desarrollaron una amplia coalición para detener el acuerdo nuclear entre Sudáfrica y Rusia.
Manny Calonzo, activista ambiental filipina, responsable de una campaña de defensa que consiguió que el gobierno filipino prohibiera la producción, venta y uso de pinturas con plomo.
LeeAnne Walters, activista estadounidense, líder de un movimiento ciudadano preocupado por la calidad del agua de Flint, que obligó a las autoridades a tomar medidas que garantizaran el agua potable limpia.

2019
Jacqueline Evans, conservacionista marina. Lideró la  campaña que permitió proteger la biodiversidad marina de las islas Cook.
Linda García,  activista ambiental. Organizó a la ciudadanía del Fruit Valley para conseguir detener la construcción de la terminal petrolera más grande de Norteamérica. 
Ana Colovic Lesoska, bióloga. Lideró durante siete años una campaña que ha permitido suspender la financiación internacional  de dos centrales hidroeléctricas  dentro del Parque Nacional Mavrovo, hábitat del lince balcánico, especie que se encuentra al borde de la extinción.
Bayarjarjargal Agvaantseren, enseñante y guía turística. Contribuyó a crear la Reserva Natural Tost Tosonbumba, en el desierto de Gobi al lograr anular todas las licencias de explotación minera de la zona  protegida. Tost Tosonbumba  alberga una de las escasas poblaciones del leopardo de las nieves.

2020
Leydy Pech, apicultora indígena maya. Lideró la coalición que derroto a la empresa Monsanto al conseguir detener la siembra de soja transgénica, en el sur de Mexico.
Kristal Ambrose, impulsora de la campaña que consiguió la prohibición del uso de bolsas de plástico, cubiertos, pajitas y recipientes de poliestireno, en las Bahamas, a partir de nero de 2020.
Lucien Pinson, lideró el movimiento que consiguió  que los 3 bancos mas importantes de Francia eliminarán la financiación de nuevos proyectos de carbón.
Nemonte Nenquimo, encabezó una campaña indígena y una acción legal para proteger una gran extensión de la región  amazónica del Ecuador y territorio waorani, contra la extracción petrolera.

2021
Gloria Majiga-Kamoto (Malawi, ÁFRICA): Preocupada por el daño ambiental causado por la creciente contaminación plástica en Malawi, Gloria Majiga-Kamoto luchó contra la industria del plástico y galvanizó un movimiento de base en apoyo de una prohibición nacional de plásticos delgados, un tipo de plástico de un solo uso.
Maida Bilal (Bosnia y Herzegovina, EUROPA): Maida Bilal dirigió a un grupo de mujeres de su aldea en un bloqueo de 503 días de equipo pesado que resultó en la cancelación de los permisos para dos presas propuestas en el río Kruščica en diciembre de 2018.
Kimiko Hirata (Japón, ISLAS Y NACIONES ISLAS): Durante los últimos años, la campaña de base de Kimiko Hirata llevó a la cancelación de 13 centrales eléctricas de carbón (7GW o 7,030MW) en Japón.
Sharon Lavigne (Estados Unidos, NORTEAMÉRICA): En septiembre de 2019, Sharon Lavigne, una maestra de educación especial que se convirtió en defensora de la justicia ambiental, detuvo con éxito la construcción de una planta de fabricación de plásticos de US $ 1.25 millones junto al río Mississippi en St. James Parish, Louisiana.
Liz Chicaje Churay (Perú, SUR Y CENTROAMÉRICA): En enero de 2018, como resultado de los esfuerzos de Liz Chicaje Churay y sus socios, el gobierno peruano creó el Parque Nacional Yaguas. Comparable en tamaño al Parque Nacional Yellowstone, el nuevo parque protege más de dos millones de acres de selva amazónica.

2022
Marjan Minnesma (Países Bajos, EUROPA). En 2019 consiguió que la Corte Suprema holandesa dictaminara que, el gobierno holandés tenía la obligación legal de proteger a su ciudadanía del cambio climático.
Nalleli Cobo (Estados Unidos, NORTEAMÉRICA). Lidera una coalición comunitaria para cerrar permanentemente una polémica extracción de petróleo en el sur de California.
Alexandra Narváez (Ecuador, SUR Y CENTROAMÉRICA). Encabezó junto a Alex Lucitante un movimiento indígena para proteger el territorio ancestral de su pueblo A'i Cof´an de la mineria de oro.

2023
Alexandra Korap (Brasil, SURAMÉRICA ). Presidenta de la Asociación Indígena Parisi. Organizó junto a las mujeres munduruku  la lucha de su comunidad contra la empresa minera AngloAmerican responsable de la deforestación de la selva amazónica. En 2021, dicha empresa tuvo que cerrar 27 minas en sus territorios logrando proteger 400.000 acres de selva tropical.
Delima Silalahi (Sumatra, ASIA). Directora ejecutiva de  Kelompok Studi dan Pengembang Prakarsa Masyarakat (KSPPM), una ONG dedicada a la protección forestal tradicional. Delima es una mujer batak de Sumatra del Norte, de una de las muchas zonas afectadas por la tala de bosques para plantaciones industriales. En 2022, gracias a la campaña de Delima y la ONG KSPPM, el gobierno de Indonesia otorgó a seis comunidades batak la administración legal de 17,824 acres de sus bosques. Estas comunidades han comenzado a reforestar el área con especies forestales autóctonas.
Diane Wilson  (Estados Unidos, NORTEAMÉRICA). Pescadora profesional de  camarones. Se convirtió en activista ambiental al leer, en 1984, un artículo de prensa en el que su condado aparecía como el mas tóxico de EEUU. En 2019 demandó y ganó 50 millones de dólares a Formosa Plastics, una empresa responsable de arrojar residuos plásticos tóxicos en la costa del Golfo de Texas.  

2024

Nonhle Mbuthuma (Sudáfrica, AFRICA). Activista ambiental sudafricana. Lidera el Comité Amadiba de Crisis que lucha contra empresas mineras australianas , que quieren extraer titanio, y otros minerales en la zona costera del llamado cabo salvaje. Ha sido victima de amenazas intimidaciones e incluso un intento de homicidio. Ha recibido el Premio Goldman conjuntamente con Sinegugu Zukulo por detener las pruebas sísmicas destructivas para la  detección de petróleo y gas, en una región de gran biodiversidad del Cabo Oriental de Sudáfrica.

Teresa Vicente (España, Europa). Abogada y Directora de la Cátedra de Derechos Humanos y derechos de la naturaleza, en la Universidad de Murcia. Ha recibido este  premio por promover en el 2019, junto a un grupo de juristas, científicos y activistas una  Iniciativa Legislativa Popular  para salvar el Mar Menor. Campaña que culminó con la aprobación de la ley 19/2022 para el reconocimiento de personalidad jurídica a la laguna del Mar Menor y su cuenca, y la considera como un sujeto con derechos propios. 

Murrawah Maroochy Johnson (Australia, Oceanía). Indígena australiana de la nación Birri Gubba. Ha sido distinguida con el Premio Goldman por  su liderazgo para bloquear el desarrollo de la mina de carbón Waratah, que habría destruido el Refugio Natural Bimble Box de casi 20.000 acres y habría añadido 1580 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.  

Andrea Vidaurre (Estados Unidos, Norteamérica). Activista contra la contaminación atmósferica desde 2018. Cofundadora y coordinadora política del Colectivo Popular por la Justicia Medioambiental del estado de  California, Ha sido reconocida con el Goldman por su liderazgo popular, que logró que las autoridades estatales adoptarán normativas que conseguirán mejorar la calidad del aire para millones de personas en California.



Todas ellas han dedicado su esfuerzo, su energía, su tiempo y,  como en el caso de Berta Cáceres, su  vida para conseguir preservar el medio ambiente para las generaciones futuras. 

REFERENCIAS

https://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Medioambiental_Goldman

Fotos.: web premios Goldman

Actualizado el 16 de junio de 2025

7 ene 2020

MUJERES QUE AMAN A LOS PÁJAROS 2. BASMA SHETA

                                                    Foto.: Women of Egypt Mag   



"El estudio de las aves fue una de las decisiones más hermosas y valientes que tomé en mi vida. Es una especialidad nueva y difícil aquí debido a la falta de equipos y herramientas básicos necesarios. ”

BASMA SHETA

Ornitóloga egipcia, profesora  del departamento de Zoología de la Universidad de Damietta, ciudad situada al norte de Egipto, en la costa mediterránea.

Basma Sheta realizó su doctorado en Damietta, donde  estudió la transmisión de la gripe aviar. Posteriormente amplió sus estudios en la Universidad de  California Los Ángeles, volviendo a Egipto tras la finalización de los mismos.

Sus comienzos en su país fueron difíciles, tal como se recoge en un post del blog de Women of Egypt Mag : 
"Como mujer que creció en una sociedad conservadora, no fue fácil para Sheta convencer a sus profesores y a la sociedad de  su interés por el estudio de las  aves, ya que los observadores de aves trabajan en entornos difíciles y condiciones difíciles.". 

Su mayor desafío fue intentar introducir la ornitología en la Academia egipcia, no solo porque era un campo poco común, sino por los impedimentos que le pusieron  sus colegas masculinos.
Ella describe cómo fue  superando las dificultades iniciales gracias a la ayuda de las personas que fue encontrando en sus  salidas al campo:  "La gente estaba ansiosa por saber qué eran los prismáticos, como mirar con ellos, cuáles son los nombres de las aves y la importancia de su conteo y monitoreo".

Ha viajado a través de Egipto y el extranjero para estudiar varias especies de aves en sus hábitats. Sus investigaciones ornitológicas han sido publicadas en revistas locales e internacionales, y su trayectoria académica e investigaciones, han inspirado a más estudiantes a interesarse por la ornitología. Es consciente de su papel como referente para las chicas  y lo expresa con estas palabras  "¡Sorprendentemente, la gran mayoría de mis estudiantes ahora son chicas!".

En la actualidad las líneas de trabajo que realiza son: el estudio de la biodiversidad de aves y seguimiento del tamaño de las poblaciones,  el monitoreo y prospección de aves acuáticas de las zonas húmedas del norte, y continuar con la profundización de la ecología de la gripe aviar. Su  gran proyecto es establecer un gran laboratorio para estudios de ornitología, donde puedan formarse tanto  estudiantes de  Egipto y de todo el mundo, interesados en la ecología de las aves.




30 oct 2019

ACTIVISTAS AMBIENTALES 10. MUJERES AMAZÓNICAS DE ECUADOR

Foto.: Mujeres amazónicas de Ecuador protestan por nuevas explotaciones. EFE/José Jácome

30/10/2019

El Movimiento Mujeres Amazónicas defensoras de la selva de Ecuador  nació en el año 2013 a raíz de las llamadas «nuevas rondas de petróleo», es decir de la aprobación de un nuevo sistema de negocio sobre los recursos petroleros del país. Su  fin es la defensa de la selva amazónica, de su territorio, de su cultura, de poder dejar a sus hijas e hijos una herencia cultural y medioambiental. Mujeres líderes de cada nacionalidad y pueblo indígena (Achuar, Shuar, Waorani, Sápara, Andoa, Kichwa y Shiwiar, entre otros) forman este colectivo de gran repercusión social. Las convocatorias que realizan las mujeres amazónicas son seguidas por muchas otras mujeres. Su lema es 

"la tierra no se negocia solo se defiende"

En marzo de 2018 las Mujeres Amazónicas convocaron una marcha reivindicativa a Quito para  entregar sus reivindicaciones,  al presidente de la Republica. Ellas redactaron  el denominado “Mandato de las Mujeres Amazónicas Defensoras de la Selva de las bases frente al extractivismo” que contenía  22 puntos sobre los que demandaban atención del Gobierno Nacional, en ese mandato rechazaban las concesiones petroleras y mineras, la violencia y persecución de las lideres indígenas. Un año después no han  tenido respuesta y, muy al  contrario, lo que ha ocurrido es que se ha abierto el mercado a nuevas empresas petroliferas, madereras, mineras e hidroeléctricas, como consecuencia de un país en crisis que no se toma en serio la responsabilidad de cuidar el medio ambiente y proteger los derechos colectivos.

                        
Foto.: Seis mujeres de nacionalidades amazónicas y tres andinas aparecen retratadas con sus atributos característicos en un mural de 50 metros en un edificio de Quito, para recordar a los viandantes que son custodias de la naturaleza. Mural de Mona Caron

Patricia Gualinga, Nema Grefa, Salomé Aranda, Gloria Ushigua, Alicia Kawuiya, Amanda Martínez,  y Margoth Escobar son algunas de las mujeres que pertenecen al Colectivo MUJERES AMAZÓNICAS. Estas mujeres han sufrido incendios en sus casas, saqueos, intimidaciones, y  amenazas de muerte por su defender su territorio  frente a las actividades económicas extractivistas de las grandes compañías  extractivas, sin recibir ninguna protección oficial que vele por su seguridad personal. Amnistía Internacional ha denunciado en numerosas ocasiones su vulnerabilidad.









13 nov 2018

ACTIVISTAS AMBIENTALES 7. EXPEDICIÓN "RISE OF THE MATRIARCH"

                                                Foto.: Teresa Claramunt 

12/12/2018


El pasado mes de octubre finalizó la segunda expedición RISE OF THE MATRIARCH. En esta ocasión  un equipo internacional de mujeres  ha pasado 50 días recorriendo 9000 Km por cuatro países de África (Zimbabwe, Botswana,  Namibia y Sudáfrica), en un viaje cuyo objetivo  era concienciar a las poblaciones de esos países sobre la necesidad de conservar y proteger  la vida salvaje e impedir la caza furtiva, a través del apoyo y capacitación de líderes y de iniciativas de conservación. 

Para ello han visitado las numerosas iniciativas de conservación medioambiental existentes, a los grupos contra la caza furtiva y a las asociaciones protectoras de la vida salvaje, Han desarrollado campañas de empoderamiento de mujeres y niñas de toda África, distribuido folletos educativos en escuelas y comunidades, compartido e intercambiado ideas de cómo minimizar conflictos para que las personas y los animales puedan vivir en armonía. Al mismo tiempo han aprovechado  para realizar documentales para poder utilizarlos en sus actividades de sensibilización. Y también han recaudado y donado fondos para facilitar la labor de los grupos locales.

En esta ocasión sus esfuerzos se han centrado en objetivos concretos, en función del país visitado:

Elephants Alive (Sudáfrica). Este proyecto busca asegurar la supervivencia de los elefantes, asegurando su coexistencia con los seres humanos.

Rare and Endangered Species Trust (Namibia). Desde el año 2000, el proyecto REST pretende llamar la atención sobre algunos de los animales "poco amables" y en peligro de extinción.

EcoExist Project (Botswana). Este proyecto se desarrolla en el norte del país, donde viven 15.000 elefantes que compiten con 15.000 personas por el acceso al agua, a los alimentos y a la tierra. El objetivo es reducir el conflicto y fomentar la convivencia entre elefantes y personas. 

Soft Foot Alliance Trust (Zimbabwe). El Parque Nacional Hwange y muchas de las áreas protegidas no están cercadas, lo que deja a la vida salvaje libre para vagar por las comunidades. Como resultado, el Soft Foot Alliance Trust está probando formas innovadoras de ayudar a la comunidad local a vivir de manera más armónica  con  los animales.

La expedición ha estado dirigida por CARLA GREYDER, fundadora del la ONG BLUE SKY SOCIETY TRUST cuyo objetivo es proteger, preservar y mejorar la vida de las personas, la vida salvaje y las comunidades necesitadas. Todo ello mediante la conservación, la protección de la vida salvaje, el fomento de la comunidad y el ecoturismo en África. Junto a ella han participado otras mujeres que la han acompañado durante diferentes tramos del viaje, entre ellas la bióloga americana JENNIFER PALMER, fundadora de
WOMEN FOR WILDLIFE, un movimiento internacional para apoyar, empoderar y unir a mujeres y niñas de todo el mundo que estén dedicadas a proteger y conservar la vida salvaje. 

En el año 2016 Carla Greyder también encabezó la primera expedición Rise of the Matriarch denominada Elephant Ignite, en el que un grupo de mujeres de todos los ámbitos profesionales viajaron 10.000 km a través de 10 países del sur de África, visitando organizaciones dedicadas a la conservación de los elefantes con el propósito de empoderar a las comunidades locales, impulsar la educación juvenil orientada a la conservación y sostenibilidad, sensibilizar a la sociedad sobre la difícil situación de las poblaciones de elefantes en África. Y por último apoyar  la recaudación de fondos para las organizaciones sin fines de lucro que trabajan para proteger a los elefantes.

Está previsto que la segunda campaña continúe el año próximo, recorriendo Sudán, Namibia, Angola, Zambia, Tanzania, Ruanda y Uganda.


4 jun 2018

LOS PROBLEMAS MEDIOAMBIENTALES DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO



                                                     El Hierro. Foto.: Teresa Claramunt

Desde los comienzos de la humanidad,  las mujeres han jugado un papel muy importante en el cuidado y protección del medio ambiente. En la prehistoria las mujeres cazaban, recolectaban y cultivaban la tierra, es por tanto evidente que ya conocían las especies animales y vegetales y sabían que factores mejoraban o empeoraban sus cosechas.
En virtud del sistema sexo/género la relación de las mujeres con la naturaleza se articula de  forma diferente a la de los  hombres. En la mayoría de las sociedades, las mujeres son las encargadas de la subsistencia familiar: cocinan, cultivan la huerta familiar, acarrean el agua, etc., es decir a las mujeres se les ha adjudicado siempre el ámbito restringido de lo doméstico y lo privado mientras que los hombres se han reservado lo público, la cultura y el poder.
Las mujeres y los hombres no están involucrados ni en el mismo grado ni de la misma forma en los problemas ambientales. Esta diferenciación se da tanto en su papel de usuarias, productoras y consumidoras de los recursos naturales y del medio ambiente como en el de expertas conocedoras y gestoras del mismo.
Durante muchos años se ha supuesto que los impactos negativos de los grandes problemas ambientales y los esfuerzos para mitigarlos,  tienen efectos similares tanto en mujeres como en hombres. Sin embargo, últimamente se está reconociendo cada vez más que mujeres y hombres viven los problemas de manera diferente y que las desigualdades de género disminuyen la capacidad de las mujeres para hacerles frente. También se está reconociendo que las mujeres son gestoras importantes del cambio, al tiempo que poseedoras de conocimiento y destrezas importantes para todo lo relacionado con la mitigación, adaptación y reducción de riesgos de los problemas ambientales.
La visión de las mujeres sobre temas tales como la destrucción de la capa de ozono, la deforestación de bosques y selvas, o la evidente contaminación del medio, ha generado el denominado ecofeminismo, un movimiento social que aparece en Europa en 1974. Sin embargo, y para demostrar que el ecofeminismo no es la única  respuesta de las mujeres a la situación del medio ambiente se produce la paradoja de que  las mayores movilizaciones de las mujeres en torno a la conservación de la naturaleza se han dado en los países menos desarrollados  (Movimiento Cinturón Verde, en Kenia o el movimiento Chipko, en la India). Esta situación se refleja en la concesión de  los premios Goldman que en gran medida han sido concedidos a mujeres que han desarrollado, su lucha a favor el medio ambiente, en estos países.
Los premios Goldman fueron instituidos en 1990 por los filántropos Richard N. Goldman y su mujer, Rhoda H. Goldman, y se conceden anualmente como distinción a personas  que trabajan en la defensa de la naturaleza y el medio ambiente. Desde su constitución 70 mujeres han recibido esta distinción, que representa el 41,37% del total de las personas galardonadas.
El género como categoría de análisis está ausente en gran parte de los estudios realizados a favor de un desarrollo sostenible, si bien en los últimos años comienza a hacerse visible en los organismos internacionales,  gracias, sobre todo, al tesón de grupos de mujeres del llamado Tercer Mundo. 
La inclusión de las mujeres en materia de medio ambiente es muy reciente, puesto que  ni en la Declaración de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el medio humano (Estocolmo 1972), ni en el Informe de la Comisión Brundtland (1987) se contempló la perspectiva de género.
En las reuniones preparatorias de la Cumbre de Río (1991-1992), la Asamblea Mundial sobre la Mujer y el Medio Ambiente y el Congreso Mundial de Mujeres por un Planeta Sano iniciaron un diagnóstico de las distintas situaciones a las que se enfrentaban mujeres de distintas zonas del planeta con relación al medio ambiente y se plantearon recomendaciones concretas de cara a la Conferencia de Naciones Unidas. El consenso alcanzado se presentó en documento Agenda 21 de la Acción de las Mujeres, en el que se recogía más de un centenar de epígrafes relacionados con el medio ambiente, en un capítulo titulado Medidas mundiales a favor de la mujer para lograr un desarrollo sostenible y equitativo. 
En la Conferencia sobre Cambio Climático de Varsovia (2013), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) dio a conocer el primer índice de Medio Ambiente y Género, clasificando 72 países para estudiar como traducen los mandatos de género en sus políticas sobre el medio ambiente. Los países mejor clasificados fueron Islandia, Holanda y Noruega. República Democrática del Congo, Yemen y Mauritania ocuparon las últimas posiciones del ranking. España aparecía en el octavo puesto.


Agua y saneamiento

El consumo de agua por parte de la humanidad es imparable. El aumento de la población mundial y la expansión de la industria y  la agricultura han hecho que el agua se convierta en un  recurso frágil. El 47% de los habitantes del mundo carece de infraestructuras de saneamiento,  y más de 700 millones de personas tienen serios problemas de acceso a agua potable. Más del 40% de esta población vive en el  África subsahariana.  
Las mujeres saben donde se encuentran las fuentes locales de agua y conocen su calidad y potabilidad. La recogen, almacenan y controlan su uso y salubridad. La reciclan, usan la menos limpia para lavar y regar y dan el agua de escorrentía al ganado. Estas tareas suponen a menudo un día entero de trabajo. Millones de mujeres emplean un promedio de  cinco horas al día en ir a por agua, aunque sea insalubre. A esto habría que añadir que algunas mujeres se  enfrentan a amenazas de violencia o violación cuando recorren largas distancias en esta búsqueda.
La dura tarea de ir a buscar agua para uso familiar a pozos distantes a menudo recae en las niñas, por razones de discriminación y de los papeles asignados en razón del género. Esto trae como consecuencia que en lugar de asistir a la escuela, las niñas pasen horas dedicadas a esa tarea de conseguir agua, y cuando tienen la buena suerte de poder hacerlo están a menudo demasiado cansadas para realizar cualquier tarea de aprendizaje
Las mujeres desempeñan un papel clave en la educación infantil respecto al tema del agua. Cada año, mueren cerca de dos millones de niñas y niños a causa de enfermedades relacionadas con la falta de higiene, por lo que educarles  para que se laven las manos sigue siendo un medio muy simple y eficaz de prevenir tales enfermedades, por ejemplo la diarrea. También juegan una función  fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua; sin embargo, esta tarea primordial de la mujer como proveedora, consumidora de agua y conservadora del medio ambiente,  rara vez se ha reflejado en disposiciones institucionales para el aprovechamiento y la gestión de los recursos hídricos
Son pues necesarias políticas efectivas que aborden las necesidades de las mujeres y las preparen y doten de la capacidad de participar, en todos los niveles, en programas de recursos hídricos, incluida la adopción de decisiones y la  ejecución de las mismas. 
La Alianza de Género y Agua (GWA) fue creada con ocasión del II Foro Mundial del Agua (La Haya marzo de 2000), con el objetivo de transversalizar el enfoque de género en la gestión del agua y promover un acceso equitativo de mujeres y hombres a un agua segura y adecuada, tanto  para uso doméstico, como para saneamiento, seguridad alimentaria y sostenibilidad del medio ambiente.  
Todos los foros relacionados con este tema vienen resaltando la importancia de fortalecer la participación de las mujeres en todas las actividades de desarrollo relacionadas con el agua, a fin de capitalizar el conocimiento y la capacidad que estas tienen como  gestoras de los recursos hídricos. 
La existencia de letrinas y servicios higiénicos sanitarios en general es uno de los grandes retos que se deben afrontar para superar las desigualdades de género. El acceso inadecuado a servicios de saneamiento seguros, higiénicos y privados es una causa de vergüenza, malestar físico e inseguridad para millones de mujeres  de todo el mundo no desarrollado.
Las mujeres deben recorrer largas distancias a pie para encontrar cierta privacidad, a menudo entre arbustos o en el campo donde su seguridad personal corre peligro. La deforestación y la pérdida de vegetación agravan la situación.
A esto hay que añadirle que deben esperar la noche para poder hacerlo lo que a su vez les lleva a un forzado control del líquido que ingieren durante el día.

Deforestación

Los bosques representan una fuente de subsistencia e ingresos para más de 1.600 millones de pobres del mundo. Las mujeres que viven en los pueblos de las zonas pobres ven al bosque como un  amigo. Les proporciona leña para el fuego y comida para los animales. Las raíces de los árboles ayudan a la tierra a retener el agua de lluvia durante todo el año y  pueden recogerla  de las fuentes y arroyos. Ellas son las  principales usuarias.
     La deforestación les afecta  mucho más que a los hombres, y cuanto más pobres son, peores son las consecuencias para ellas. Cuando desaparece un bosque cercano las mujeres de la zona van a tener que trabajar mucho más duro porque tienen que andar más para conseguir todo lo que el bosque proporciona
Mujeres de todo el mundo han trabajado para salvaguardar los bosques y para reforestar. La impulsora más destacada del proceso de reforestación  fue  la ya mencionada  bióloga y ecologista keniata Wangari Maathai, fundadora en 1977  del Movimiento Cinturón Verde  (Green Belt Moviment), destinado a la plantación de árboles para salvar el planeta, y que persigue plantar un cinturón verde de árboles que atraviese África, desde el océano Indico hasta el Atlántico. A lo largo de más de 40 años se han plantado ya casi 50 millones de árboles y  son 80.000 las campesinas que viven gracias a su trabajo en los viveros creados por esta iniciativa. Es de desear que a pesar de la desaparición, en 2011, de su ideóloga y principal impulsora este movimiento siga activo para conseguir los objetivos propuestos.

Cambio climático

Hace ya muchos  años que la comunidad científica comenzó a alertar del aumento de la temperatura media global y su impacto en el complejo sistema climático. Debido a las desigualdades preexistentes, hombres y mujeres tendrán un diferente grado de vulnerabilidad frente a los efectos de este fenómeno. Por ejemplo, las mujeres rurales suelen tener menos recursos financieros, físicos y humanos que los hombres, y por tanto tienen menos posibilidades de respuesta a los efectos de este problema.
Como las mujeres suelen depender  más que los hombres de los recursos naturales, cuando estos se vean directamente afectados por el cambio climático, los medios de vida de las mujeres también resultaran más perjudicados. Aquellas estrategias de adaptación que no tengan en cuenta la vulnerabilidad de las mujeres tienen pocas posibilidades de éxito.
El cambio climático  provocará un aumento de la desertificación y de plagas lo que  dificultará el acceso al agua potable  y complicará la producción de alimentos para consumo doméstico, así como el desarrollo de  la pesca y la ganadería.
El cambio climático ya está provocando  grandes desastres naturales (inundaciones, tsunamis, huracanes, etc.), que originan y agravan las situaciones de desigualdad de las mujeres en los países donde ocurren. Ya sucedió en Haití, Filipinas y ahora en Ecuador.
En los primeros momentos de una catástrofe tener  acceso a  la información es fundamental, para poder enfrentarse a ella. Pero las mujeres, que constituyen el 64% de las personas analfabetas del mundo,  tienen serios problemas para comprender las instrucciones de evacuación que emiten las autoridades locales. A esto hay que añadir su generalizado aislamiento doméstico y sus responsabilidades en el cuidado de criaturas y personas mayores que les dificulta su desplazamiento hacia las  zonas seguras recomendadas.
Las situaciones de  embarazo y  lactancia incrementan la vulnerabilidad de las mujeres, pues tienen mayores necesidades nutricionales y su movilidad tiene ciertas  limitaciones.  La aparición de epidemias,  por la acumulación de cadáveres y  la falta de agua potable también inciden en la situación de las mujeres ya que a veces   tienen menor acceso a los servicios médicos  que los hombres y además su carga de trabajo se ve incrementada, por el tiempo que invierten en cuidar a las personas enfermas.
Asimismo se incrementan las posibilidades de abusos sexuales ya que hay escasas medidas de protección y vigilancia en los campamentos provisionales que se levantan para  las y los damnificados, donde la mayoría de las veces hombres, mujeres y niñas comparten los servicios sanitarios y de higiene.
Por otra parte tras un  desastre natural las mujeres tienen menos posibilidades de encontrar empleo ya que la oferta laboral suele estar enfocada a roles masculinos
Todas estas circunstancias  hacen  necesaria la inclusión de la perspectiva de género en cualquier acción solidaria que se realice en una zona afectada por una catástrofe

Biodiversidad

La pérdida de la biodiversidad es una de las problemáticas más graves a afrontar a escala mundial. La fragmentación de hábitats, el cambio climático, la sobreexplotación y el uso no sostenible de los recursos naturales han puesto en jaque a las especies del planeta y a los bienes y servicios ecológicos a los que los seres humanos están íntimamente ligados. Detener la tasa de pérdida de biodiversidad mundial se plantea como  uno de los desafíos cruciales a los que toda la sociedad debe enfrentarse.
La mayoría de las investigaciones sobre la biodiversidad no utilizan el enfoque de género. Esto ha llevado a que los resultados científicos con respecto a la diversidad, las características y usos de las plantas y las causas y respuestas al desgaste genético sean incompletos o erróneos.
Las variedades de semillas de cereales y hortalizas han sido seleccionadas por las mujeres generación tras generación, durante miles de años. En la actualidad muchas semillas han sido modificadas genéticamente y patentadas por grandes empresas, por ejemplo Monsanto. Se está perdiendo grandes variedades de semillas empobreciendo la biodiversidad. 
En todo el mundo, son mayoritariamente las mujeres quienes ejercen  como recolectoras de plantas silvestres, encargadas de los huertos familiares y conservadoras  de semillas. Por ejemplo investigaciones llevadas a cabo en 60 huertos familiares en Tailandia,  revelaron 230 especies diferentes de plantas, muchas de las cuales habían sido rescatadas por las mujeres en los  bosques cercanos,  antes de que estos  fueran destruidos.
Generalmente mujeres y hombres poseen conocimientos distintos y preferencias acerca de los animales y las plantas. Por ejemplo, las mujeres consideran el tiempo de cocción, la  calidad de la comida, el  sabor, la resistencia a daños ocasionados por pájaros, facilidad de recolección, preservación y almacenaje. Los hombres por su parte  consideran la conveniencia de las semillas  según el tipo de tierra, el almacenamiento y la  producción. Ambos conocimientos son necesarios para el bienestar humano.
El mayor número de experiencias llevadas a cabo por mujeres en este ámbito no se corresponde con sus posibilidades de participación en el acceso y control de los recursos.
Además del papel de las mujeres conservadoras  de la agrobiodiversidad, no podemos olvidar a esas otras mujeres,  que repartidas por los cinco continentes, trabajan o han trabajado  en el cuidado y conservación de especies salvajes en peligro de extinción: Jane Goodall (chimpancés),  Dian Fossey (gorilas de montaña), Biruté Galdikas (orangutanes), Claudine André (bonobos), Ruth Muñiz López (Águila harpía), etc.

Residuos y reciclaje

A pesar de la escasa  información que actualmente existe sobre el tema, el análisis de la producción de residuos  y el tratamiento posterior de los mismos también merece una reflexión  desde la perspectiva de género.
El trabajo doméstico es una actividad realizada de forma muy mayoritaria por las mujeres, por tanto es interesante tener en cuenta este hecho, cuando se diseñan campañas para reducir la producción de residuos y para fomentar su reciclaje. En España, la empresa Ecovidrio ha realizado un estudio  sobre los usos y actitudes de la población ante el reciclado del vidrio. En él ha constatado que el 72% de las mujeres recicla siempre los residuos de envases de vidrio, pero cuando se habla del reciclaje global este  porcentaje disminuye a un 38%.
Otro aspecto que merece conocerse son las experiencias que existen en numerosas ciudades de diversos países de Latinoamérica (Colombia, Nicaragua, Argentina, Bolivia, Cuba, etc.)  y también algunos de África (Malawi, Congo),  que han diseñado programas pensados específicamente para el empoderamiento de las mujeres. Dichos programas tienen como objetivo fomentar la recuperación de los residuos acumulados  en los grandes vertederos de las grandes ciudades para proporcionar ingresos y autoempleo a mujeres de comunidades vulnerables.

Artículo publicado en la revista igUALdad (Universidad de Almería), nº2.