2 jun. 2016

EL PREMIO ADA BYRON A LA TECNÓLOGA DEL AÑO.

                                                        Foto.: Internet

02/06/2016

El Premio Ada Byron a la mujer tecnóloga del año está patrocinado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), y la Fundación del Banco de Sabadell, y cuenta con la colaboración del  Instituto Vasco de la mujer (Emakunde), la Diputación Foral de Bizkaia, la Alianza para la excelencia científico tecnológica (IK4), el Ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Innovación (Innobasque).

El Premio Ada Byron es un reconocimiento de ámbito estatal, que se otorga a mujeres que han destacado en el ámbito de las Nuevas Tecnologías. Asimismo  tiene como objetivos: dar visibilidad al trabajo de  mujeres dentro del mundo de la tecnología; enriquecer a la sociedad con eventos de difusión tecnológica; fomentar vocaciones tecnologas, especialmente vocaciones femeninas; visibilizar socialmente la importancia de las tecnologías para el crecimiento económico.

El Premio Ada Byron se otorga desde el año 2014 y, hasta la fecha, han recibido este reconocimiento: MONTSERRAT MEYA LLOPART, ASUNCIÓN GÓMEZ-PÉREZ y NURIA LLOPART RAMÍREZ, como premiadas y ANDREA BLANCO y BEGOÑA GARCÍA-ZAPIRAIN   como accésit

MONTSERRAT MEYA LLOPART (Albacete, 1948). Recibió el premio Ada Byron en su primera edición (2014). Elicenciada y doctora en Lingüística por la Universidad de Barcelona, realizó su tesis doctoral sobre Traducción automática, en colaboración con el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Ha trabajado como analista de sistemas y programadora en los laboratorios de Siemens, en Munich y ha dirigido el departamento de Inteligencia Artificial  del  centro Siemens de Barcelona.
Su labor investigadora se desarrolló, inicialmente,  en las tecnologías de la información para integrar el lenguaje natural, en los procesos de la base de datos y procesadores de texto. Posteriormente se introdujo en el mundo de la inteligencia artificial y en el de la traducción autómatica entre múltiples lenguas. 

ASUNCIÓN GÓMEZ-PÉREZ (Azuaga. Badajoz, 1967). Fue reconocida con el Premio Ada Byron en el año 2015. Licenciada en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid. Experta en Inteligencia Artificial. Fue la primera mujer que obtuvo una cátedra en el campo de la Inteligencia Artificial.

NURIA OLIVER RAMÍREZ (Alicante, 1970). Estudió Ingeniería de Telecomunicaciones en Madrid. Hizo estudios de posgrado en el MIT y trabajó, hasta el año 2007, en Microsoft Research en Redmon (Seattle). Ése año regresó a España y se incorporó al centro de investigaciones I+D de Telefónica en Barcelona. Centro del que actualmente es directora.
En abril de 2016 recibió el premio Ada Byron, en su tercera edición.
Desde sus estudios de posgrado ha trabajado en el desarrollo de oficinas inteligentes, pantallas táctiles, tintas electrónicas, ropa inteligente, etc. Posee más de 40 patentes registradas.

ANDREA BLANCO REDONDO (Valladolid, 1983). Fue distinguida con un accésit en la primera edición del premio Ada Byron. Es Ingeniera de telecomunicaciones experta en fotónica, estudia la luz, las maneras de generarla, de manipularla o detectarla y todas las cosas útiles que se pueden hacer con ella, como son los láseres, las fibras ópticas o los equipos de diagnóstico médicos basados en tomografía axial.

BEGOÑA GARCIA-ZAPIRAIN (San Sebastián 1970). Reconocida con el accésit del año 2015. Es ingeniera de telecomunicaciones y doctora en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial con una tesis sobre un algoritmo para regenerar la voz esofágica de personas laringectomizadas.
Su actividad investigadora se centra principalmente en el procesado digital de señales biológicas y en el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la mejora de la salud y la calidad de vida.
En marzo de 2016 recibió el Premio Mujer y Tecnología- Fundación Orange, en su primera edición. 

Todas ellas son conscientes de la escasa presencia de mujeres  en el mundo de la tecnología y cuando han sido  entrevistadas han dado su opinión sobre esta problemática 

Así contestaba Asunción Gómez-Pérez a una pregunta sobre el papel de las mujeres en el campo de la tecnología:

Tu trayectoria profesional y personal, sin duda, pone en valor el papel de la mujer en el campo de la tecnología. ¿Cuál es tu mensaje para esta sociedad dominada por los hombres?
Tenemos que luchar por darle valor a la mujer en el campo tecnológico desde una perspectiva de complementariedad; es decir, las mujeres a fecha de hoy estamos igual de formadas que los hombres, y sin embargo, son pocas las mujeres que llegan a tomar decisiones en el plano tecnológico, en empresas de base tecnológica y también en la universidad. Es frecuente ver que en reuniones y tribunales los hombres cambian, pero las mujeres somos casi siempre las mismas. Las mujeres aportan temas y visiones complementarios en todo tipo de reuniones, pero tenemos que ser más y no siempre las mismas.

En esta línea están las opiniones de Nuria Oliver, que introducen la necesidad de que existan referentes femeninos para fomentar el aumento de chicas en los campos de la tecnología.

En un sector como la tecnología asociado más a los hombres, ¿cómo ves el papel de la mujer actualmente en España? ¿Qué queda por mejorar?

Efectivamente hay poquísimas mujeres que trabajen en posiciones técnicas y en empresas tecnológicas; aún hay menos mujeres que ocupen posiciones de responsabilidad en dichas empresas y lo que quizás es incluso más preocupante es que hay muy pocas chicas que eligen estudiar carreras técnicas. Sin embargo, la diversidad de género en estas profesiones es muy baja y desgraciadamente no parece ir en aumento. La diversidad es necesaria en cualquier disciplina, ya que está demostrado que la diversidad enriquece y tiene un impacto positivo en la productividad, la innovación, la toma de decisiones y la dinámica de los equipos. Por tanto, estamos perdiendo competitividad por no tener más diversidad de género en el sector tecnológico.
Algunas acciones que pienso que serían beneficiosas incluyen: desmontar estereotipos sobre quien trabaja tecnología y en qué consisten los trabajos; poner en valor el potencial de la tecnología como herramienta fundamental para afrontar los retos a los que nos enfrentamos como especie humana; destacar las ventajas de los trabajos tecnológicos de cara a la conciliación familiar ya que suelen permitir teletrabajar muy fácilmente; dar visibilidad a las mujeres que trabajan en tecnología para proporcionar rol models a los niños y niñas que puedan servirles de inspiración; crear acciones y programas con contenidos y foco científico tecnológico para acercar la ciencia y la tecnología al ciudadano medio y, sobre todo, a los niños y niñas; crear redes de mentores y apoyar el crecimiento profesional del talento femenino.
Las reflexiones de  Andrea Blanco Redondo sobre su evolución ideológica personal son también muy esclarecedoras:

«Si con 18 años hubiese visto este premio, habría pensado: '¿Y por qué a la mujer tecnóloga? ¡Eso también es discriminatorio!'», dice. Una vez encaminada en la investigación, sin embargo, su visión es muy distinta y advierte de que «sigue haciendo falta tratar este tema y poner esfuerzos en corregir esta desigualdad, porque es real». Ella, asegura, sigue sin tener «miedo por ser mujer», pero sí reconoce que aún encuentra ambientes donde la presencia femenina es muy reducida. «Y eso a veces es intimidatorio».

Y por último las reflexiones de  Begoña Garcia-Zapirain  que también inciden en la necesidad de visibilizar a las mujeres tecnólogas, para que la sociedad en general y las chicas en particular tengan referentes. Ella apunta además un nuevo elemento a considerar: la necesidad de discriminación positiva para poder romper el techo de cristal.

«En un mundo ideal no haría falta la discriminación positiva, pero es cierto que hoy en día, por las propias tendencias de la sociedad, sigue habiendo una tendencia, aun a igualdad curricular, a colocar a hombres en puestos de responsabilidad», reflexiona García-Zapirain, quien destaca que premios como éste permiten «dar visibilidad y concienciar» de que las mujeres pueden desarrollar -y que de hecho ya lo están haciendo- un papel importante en «puestos de relevancia» en investigación y en gestión. «Premios así ayudan a cambiar la mentalidad».Y también, visibilizando el trabajo que muchas mujeres desarrollan ya en el ámbito de la tecnología, «inspiran a chicas jóvenes» a seguir su vocación.

La propia García-Zapirain, que es investigadora principal en el equipo de investigación DeustoTech Life sabe de primera mano que, aunque a veces pueda estar «un poco tapado», en realidad «hay muchas mujeres trabajando en tecnología». Su propio equipo de investigación es un ejemplo. «Tenemos un equipo muy paritario, y no es que elija los currículos en absoluto pensando en cuotas; pero es cierto que tenemos muchas candidatas, quizá porque al ver que la investigadora principal es una mujer, las anima más».





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