8 abr. 2016

CIENTÍFICAS EN LA LITERATURA DE FICCIÓN. 7. MARÍA LA JUDÍA -GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

        08/04/2016

     Tras ordenar las lecturas, hechas hasta la fecha, de novelas en las que aparecen científicas,  tanto reales como ficticias me atrevo a establecer tres grandes bloques de las situaciones encontradas:

      1. Libros en los que se nombra a una científica real. Algunas veces el porqué de esta aparición no se ve con claridad, otras veces su aparición en la novela  es claramente  un homenaje por parte del autor o autora del libro. Algunas de las entradas que ya se recogen en este blog pertenecen a este grupo, como es el caso de Donna Leon cuando nombra a Maria Sibylla Merian , en Muerte entre líneas y el de Ian McEwan y la científica Rosalind Franklin en Amor Perdurable.

      2. Libros protagonizados por científicas . En este caso   las científicas reales que aparecen son objeto de un homenaje y  otras veces un referente para la protagonista de la novela. A este apartado pertenecen las entradas al blog referentes a los siguientes libros: Cortejo de Muerte (Julie Parsons, 2002), La Marea hambrienta (Amitav Ghost, 2005), Verano Pródigo (Barbara Kingsolver,2001)  y Domina (Barbara Wood, 1984). 


     3. Libros que giran sobre Marie Curie ya que  como ocurre en la vida real, Marie Curie se convierte en la científica que más veces he encontrado reflejada en una novela.





    En el  clásico de la literatura sudamericana CIEN AÑOS DE SOLEDAD de Gabriel García Márquez,  muy al principio  (página 16), cuando los gitanos le  regalan al padre de  Aureliano Buendía un laboratorio de alquimia, en  la descripción de  los aparatos que lo componen se nombra el alambique de María la Judía. 





   
      María la Judía (siglo I). Esta mujer, que  vivió en Alejandría, estableció las bases teóricas y prácticas de la alquimia occidental. Su preocupación fundamental fue el descubrimiento de la piedra filosofal, para lo cual trabajó con distintas aleaciones de cobre, plomo, plata y oro. También sintetizó un sulfuro de plomo y cobre empleado por los pintores como pigmento negro y conocido por los y las artistas plásticos como negro de maría. Bajo el nombre de María la Profetisa, escribió varios tratados que más tarde fueron manipulados, ampliados y confundidos con otras obras. Existen fragmentos de sus textos, incluyendo el María Práctica, en colecciones de alquimia antigua. 

Esta científica inventó numerosos aparatos de laboratorio para la destilación, la sublimación, y el más conocido de sus inventos: el baño maría.

María también diseñó dos modelos de alambique, el kerotakis y el tribikos. El primero fue descrito así por María: "consta de tres partes, una en la que se calienta el material que hay que destilar, una parte fria para condensar el vapor, y otra para recogerlo. Una pieza de metal triangular o rectangular servía para mantenerlo caliente".


 Esta mención de María la judía creo que debe considerarse  casi una anécdota, pero  al mismo tiempo evidencia la importancia de esta figura en el mundo de la alquimia.



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