30 nov. 2015

EL CAMBIO CLIMÁTICO DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO


          Con este personal es difícil pensar en  una perspectiva de género 

Hoy se ha inaugurado  en París, la 21 Conferencia sobre el Cambio Climático (COP21), que se desarrollará hasta el 11 de diciembre, y donde los 195 países participantes deben aprobar un nuevo tratado, con el fin de contener el calentamiento del planeta. Un nuevo tratado que debería ser planteado, discutido y firmado teniendo en cuenta la perspectiva de género, puesto que la situación actual de mujeres y hombres frente al problema del cambio climático  esta marcada y definida por la desigual.


Hace casi 30 años que la comunidad científica comenzó a alertar del aumento de la temperatura media global y su impacto en el complejo sistema climático. Debido a las desigualdades preexistentes, hombres y mujeres tendrán y ya están teniendo  un diferente grado de vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático. Por ejemplo, las mujeres rurales suelen tener menos recursos financieros, físicos y humanos que los hombres, y por tanto tienen menos posibilidades de respuesta a los efectos de este problema.

Como las mujeres, de los países en desarrollo, suelen depender  más que los hombres de los recursos naturales, cuando estos se vean directamente afectados por el cambio climático, los medios de vida de las mujeres también resultaran perjudicados. Aquellas estrategias de adaptación que no tengan en cuenta la vulnerabilidad de las mujeres tienen pocas posibilidades de éxito.

El cambio climático  provocará un aumento de la desertificación y de plagas lo que dificultará el acceso al agua potable  y complicará la producción de alimentos para consumo doméstico, así como el desarrollo de  la pesca y la ganadería.

El cambio climático provocará  grandes desastres naturales (inundaciones, tsunamis, huracanes, etc.), situaciones en las que el acceso a la información en estos casos es fundamental para poder enfrentarse a ellos. Las mujeres constituyen el 64% de las personas analfabetas del mundo y tienen mucho menor acceso a los medios de comunicación. A esto hay que añadir su generalizado aislamiento doméstico,  lo que dificulta que se enteren de las instrucciones de los gobiernos en caso de  desastres. Por otra parte el cambio climático juega ya un importante papel en la aparición de epidemias, como por ejemplo la malaria en África oriental o el incremento de un 70% de los casos de cólera en Bangladesh. En estos países las mujeres  tienen menor acceso a los servicios médicos que los hombres y su carga de trabajo se ve incrementada, por el tiempo que invierten  en cuidar a las personas enfermas.

Mujeres y hombres no afrontan de igual forma las dificultades que implica el cambio climático: mientras que los hombres tienden más a buscar  soluciones basadas  en la tecnología, ellas contemplan básicamente  medidas de ahorro energético y sostenibilidad basadas en su  conocimiento y experiencia.

Existen evidencias claras de que los hombres poseen más información que las mujeres, sobre todo en los países más pobres, sobre estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático, por razones culturales, ya que las mujeres se encuentran fuera de los ámbitos donde se informa al estar reducidas sus actividades al ámbito familiar.


Las mujeres deben ser tenidas en cuenta en las negociaciones de la Conferencia de París, porque ellas soportan cotidianamente las consecuencias e impactos del cambio climático y son determinantes para que las medidas sobre adaptación al calentamiento y mitigación del cambio climático sean  una realidad.


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