10 dic. 2014

10/12/2014 LA ENFERMEDAD DEL ÉBOLA DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

La forma de administrar la aparición o no de noticias sobre la enfermedad del virus del Ébola es discrecional. En algunas de las informaciones aparecen datos que dejan entrever la importancia de incorporar la perspectiva de género en su análisis.

Al cumplirse un año de la aparición de la enfermedad, ésta ha afectado a seis países africanos y ha causado más de siete mil muertes. Un 60% de las personas fallecidas han sido mujeres,  aunque no todos los países presentan sus datos de victimas desagregados por sexo. La Organización Mundial de la Salud ha confirmado el mayor número de mujeres infectadas y fallecidas y que las causas de estas diferencias se deben a los roles sociales que asumen las mujeres.

LAS MUJERES SON CUIDADORAS

Las mujeres son las responsables del cuidado de los miembros de la familia cuando enferman, los limpian y lavan sus ropas, lo que supone un mayor riesgo de contagio dado que una vía de trasmisión de la enfermedad son los fluidos corporales de la persona enferma.

Las mujeres constituyen  la mayoría del personal sanitario y del personal de limpieza de los centros sanitarios estando por tanto más expuestas al contagio.

Las mujeres son las que tradicionalmente atienden en los partos y las que preparan los cadáveres que aún portan virus para las ceremonias fúnebres.

LAS MUJERES NO ESTÁN PRESENTES EN LAS REUNIONES INFORMATIVAS

A pesar de que las mujeres son las que cuidan a las personas enfermas, tanto en precarios hospitales como en sus casas, no asisten a las reuniones informativas que los gobiernos y las
diferentes Ong que trabajan en la zona  organizan en un intento de atajar la epidemia. La presencia  masculina es mayoritaria pero su repercusión social es muy minoritaria. Hay que hacer un esfuerzo para empoderar a las mujeres como lideres locales para que se conviertan en las mejores agentes de lucha contra esta epidemia.


EL EMBARAZO Y EL PARTO SON UNA CAUSA DE LA ALTA MORTALIDAD FEMENINA

El 99% de las mujeres embarazadas enfermas del Ébola mueren victimas de la enfermedad. El virus está presente en el líquido amniótico, incluso algunos días después de que, aunque desgraciadamente poco probable, haya superado la enfermedad. Por otra parte los alumbramientos  se convierte en una situación de alto riesgo de contagio para las personas que ayudan al parto.
Otro elemento que afecta a la mortalidad de las mujeres embarazadas es la falta de atención médica durante el embarazo y el parto como consecuencia o del cierre de centros sanitarios por falta de personal o por su colapso debido al número de personas enfermas del virus.

FALTA DE RECURSOS ECONÓMICOS Y ALIMENTARIOS

Las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos de los países afectados como son el cierre de fronteras, el aislamiento geográfico y las restricciones de circulación impiden que las mujeres, responsables del abastecimiento familiar y de la venta de sus productos agrícolas, carecen de la oportunidad de obtener los recursos que necesitan para ellas y sus familias.

VIOLENCIA DE GÉNERO

El cierre de las escuelas y las restricciones de circulación han provocado que niñas y jóvenes permanezcan mucho tiempo en sus casas propiciando que sean víctimas de violaciones y abusos sexuales. Esta situación se agrava aún más por el hecho de que los embarazos de chicas jóvenes implican un mayor riesgo en todas las circunstancias que lo rodean ya mencionadas.

VIDA SEXUAL

En Liberia se han registrado casos de mujeres infectadas por sus maridos, supervivientes al virus, durante las relaciones sexuales. El Ébola se mantiene en el semen de los hombres que superan la infección más allá de los 21 días de rigor. La permanencia del virus ha sido detectada en semen hasta 82 días después de la curación del individuo. Al igual que con el virus del sida se recomienda el uso de preservativo, recomendación que por diversas causas que en multitud de casos no se tiene en cuenta.

PERIODO POST-EPIDEMIA

La perspectiva de género deberá ser introducida en la gestión del periodo post-epidemia ya que en las familias que hayan perdido a maridos e hijos deberá controlarse que las niñas no abandonen la escuela. Habrá que vigilar la titularidad de las tierras y de las herencias para que las mujeres no queden destituidas de sus derechos. También será necesario controlar a quien o a quienes se les entregaran las ayudas económicas para reconstruir la vida de los supervivientes.    


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