11 sept. 2014

11/09/ 2014 AÑO INTERNACIONAL DE LA CRISTALOGRAFÍA. MUJERES CRISTALÓGRAFAS

      

La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó 2014 Año Internacional de la Cristalografía, conmemorando de esta manera, no solo el centenario de la difracción de rayos X como herramienta para el estudio de la materia cristalina, sino también el 400 aniversario de la observación de simetría en los cristales de hielo (Kepler,1611), que dio comienzo al estudio profundo de la simetría en los materiales.

En  1912, Max von Laue, de la Universidad de Munich, observó que los rayos X producían unos puntos característicos en una placafotográfica al atravesar unos cristales de sulfato de cobre. Ese mismo año, William Henry Bragg, profesor de la Universidad de Leeds, reprodujo estos experimentos con su hijo William Lawrence. Este  descubrió que la longitud de onda de los rayos X estaba relacionada con las distancias que separaban los átomos en el cristal y con las posiciones de los puntos en el diagrama, relación matemática que desde en tonces se denomina ley de Bragg, por la que ambos recibieron el premio Nobel de Física en el año 1915.   
Al ser la cristalografía un área relativamente joven, la incorporación de las mujeres a la misma se realizó desde sus comienzos y casi en igualdad que los hombres. De los 18 primeros discipulos de Bragg padre 11 eran mujeres. Los logros alcanzados por mujeres han sido particularmente importantes,  las estructuras del benceno, el diamante, el ADN, la penicilina, la insulina, la vitamina B12 y los ribosomas han podido ser establecidas gracias a mujeres cristalógrafas como Kathleen Yardley LONSDALE   Rosalind FRANKLIN, Dorothy HODGKIN CROWFOOT y Ada YONATH.



KATHLEEN YARDLEY LONSDALE (1903-1971), nacida en Newbridge, al sur de Dublin es considerada la pionera de la cristalografía. Fue estudiante y mas tarde colaboradora de W. H. Bragg en el Laboratorio Davy Faraday en Londres. En los inicios de su carrera como
 
cristalografa analizó la estructura del ácido succínico, posteriormente determinó la estructura de un derivado del benceno y editó la Tablas Internacionales de Cristalografía de Rayos-X y estudió las características y propiedades del diamante.  En 1966, una de las variantes de cristalización del diamante fue denominada lonsdaleita.

En 1942, a la muerte de Bragg fundó su propio departamento de cristalografía en el University College, donde fue la primera mujer en obtener una cátedra. Tres años después fue aceptada como miembro de la Royal Society of London y, en 1956 fue condecorada con el título honorífico de Dama del Imprerio británico. Además de cristalógrafa fue una mujer con grandes inquietudes pacifistas escribiendo el libro Is Peace Possible?. (1956).
Murió de cáncer, el Londres a los 68 años y diez años mas tarde el edificio de  química del University College fue renombrado Kathlenn Lonsdale Building
  
ROSALIND FRANKLIN (1920-1958). Nació en Londres en 1920 y, a pesar de que a su padre no le gustaba que fuera a la universidad, en 1938 aprobó el examen de ingreso en física y química de la Universidad de Cambridge. Entró en contacto con la cristalografía cuando conoció al profesor William Lawrence Bragg (Premio Nobel en 1915), hecho que tanto influiría en su actividad científica posterior.  En 1947 se instaló en París donde aprendió y dominó las técnicas de la difracción de los rayos X, adquiriendo tanta experiencia, que en 1950  John Randall, director del laboratorio del King´s College de Londres  le ofreció
ocuparse de una unidad de investigación y es en ese laboratorio donde realizó sus investigaciones sobre la estructura del ADN. Su llegada e integración en el King´s College no fue nada fácil, creía que iba a trabajar sola cuando realmente tuvo que hacerlo  bajo la dirección de Maurice Wilkins. Éste enseño a Watson, sin el conocimiento de Rosalind  uno de los diagramas de difracción del ADN sobre los que ella  trabajaba,  Watson se dio cuenta inmediatamente de que el modelo de hélice era correcto y unas semanas después él y su colega Crick presentaron su propuesta para el ADN que fue publicada el 25 de abril de 1953 en la revista Nature. Las relaciones entre los protagonistas del descubrimiento de la estructura del ADN fueron muy tensas,  tal como se recoge en el libro de  Watson  “La doble hélice”. En 1953 Rosalind abandono el King´s y el ADN y se trasladó al laboratorio de Bernal en el Birkbeck College e inició sus investigaciones sobre el virus del mosaico del tabaco, un año más tarde se incorporó a ese laboratorio  Aaron Klug (Premio Nobel en 1982) con quien trabajó  hasta su muerte de cáncer en abril de 1958. J. Watson, F. Crick y M. Wilkins obtuvieron en 1962 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por su descubrimiento de la estructura del ADN.  Los Nobel no se conceden con carácter póstumo y R. Franklin nunca pudo compartir la gloria del descubrimiento de la estructura del ADN a pesar del papel crucial de su trabajo. Han tenido que pasar más de cincuenta años para que  se reconociera su aportación incluso por el propio Watson quien en 1999 admitió que las fotografías de Rosalind “iluminaron sus investigaciones”

DOROTHY HODGKIN CROWFOOT (1910-1994) es la única mujer inglesa que ha logrado el Nobel en ciencias, concretamente en química en el año 1964. Estudió química y cristalografía y sus características más relevantes fueron, haber rechazado siempre de forma vehemente cualquier sugerencia acerca de que su género fuera obstáculo a su progreso, y el alto número de mujeres, la mayoría científicas, que la apoyaron y ayudaron a lo largo de su vida. Las estructuras en las que trabajó, ioduro de colesterilo, penicilina, vitamina B12, pepsina, insulina, lisozima, eran todas médicamente importantes, pero las
escogió por ser científicamente interesantes y a priori resolubles con los métodos de que disponía. Sin duda fue su búsqueda de soluciones bellas y exactas a problemas difíciles, tardó 35 años en resolver la estructura de la insulina, lo que motivó a Dorothy para superar las dificultades que el trabajo experimental, matrimonio, maternidad e incluso el dolor físico (padecía artritis reumatoide desde los 28 años) conllevan, para convertirse en una de las mayores científicas del siglo XX.


Aunque sólo sus méritos científicos justifican su fama, trabajó activamente por la paz y promocionó colaboraciones científicas entre los diferentes polos geográficos, con la idea de lograr un mayor y mejor conocimiento y comprensión internacional. Desde el punto de vista de las reivindicaciones sociales para las mujeres, mencionar que fue la primera mujer de Oxford que recibió del Somerville College donde trabajaba como Fellow, un salario de 100 libras por trimestre durante su ausencia por maternidad a raíz del nacimiento de su primer hijo en 1939. La propia universidad no estableció una política de maternidad hasta 1971, que la ley británica no aprobó hasta 1975.

            Colaboradora de Bernal, con la ayuda de Sir Robert Robinson fue pionera de la cristalografía en Oxford resolviendo centenares de estructuras de moléculas para las universidades y laboratorios de investigación o industriales. Hasta 1940 publicó como Crowfoot, utilizando el nombre de casada Hodgkin en la primera nota sobre la vitamina B12. Su vida ha sido un ejemplo de que existen formas alternativas de hacer ciencia, sin caer en competitividades feroces jalonadas de zancadillas, ambiciones o actuaciones deshonestas.

ADA YONATH (1939-), israelí, recibió en 2009 el Nobel compartido con Thomas Steitz y Venkatraman Ramakrishnan por sus estudios sobre la estructura y función de los ribosomas.
Ella considera que en sus investigaciones, la pregunta está en la biología, el método dentro de la física (difracción de rayos-X) y la interpretación es matemática (los modelos permiten generar imágenes en 3D y alta resolución), pero la respuesta está en la química. Sus estudios sobre la estructura de los ribosomas han ayudado a conocer las diferencias entre los de las células humanas y los de las bacterias. Ello ha permitido diseñar nuevos antibióticos que atacan a los organismos patógenos y producen menos resistencias. En un futuro se podría tratar de bloquear el ribosoma de las células tumorales, pero no así el de las sanas.


Mas información en Mujeres en ciencia y tecnología  UNED ciencias 2012

2 sept. 2014

01/09/2014 LA INVISIBILIDAD DE LAS MUJERES CIENTÍFICAS




Con la excepción de Marie Curie, ¿qué nombre de científicas o qué hecho científico debido al trabajo de investigación de una mujer conocemos? Las respuestas a ambas  preguntas son siempre reducidas. En cambio todas y todos recordamos a Einstein, Darwin, Galileo, Arquímedes… La razón principal de este desconocimiento es la ocultación de la actividad científica  de las mujeres en la historia de la ciencia.

La ciencia y la tecnología tradicional presentan un carácter androcéntrico al haber sido elaboradas por hombres o por haber sido estos quiénes han ostentado “la autoridad científica”.  Esta “autoridad científica masculina” ha sido responsable de la invisibilidad del saber científico femenino y de la institución de  mecanismos para excluir a las mujeres de la ciencia.  La historia de la ciencia es una historia parcial y sesgada, ya que las huellas que las mujeres han dejado de su producción científica han sido filtradas por la mirada de los hombres que son quienes han escrito dicha historia. Es evidente pues que la concepción tradicional de la ciencia debe ser revisada para darle una dimensión más amplia y ecuánime que recoja las aportaciones y las experiencias de las mujeres.

Y es que, a pesar del desconocimiento generalizado de su actividad científica, el hecho real es que a lo largo de la historia ha habido mujeres que han reclamado su espacio y han conseguido elaborar un saber propio.

1. PIONERAS

Desde la antigüedad las mujeres fueron las recolectoras de hierbas medicinales, las que utilizaban técnicas obstétricas, las que curaban, etc. Este papel lo ejercieron hasta la creación de  las universidades durante los siglos XII al XV cuando las mujeres fueron excluidas de los estudios oficiales de medicina. Muchas de las antiguas sanadoras fueron calificadas como brujas y murieron quemadas en la hoguera.

En el siglo XII se produjo un gran movimiento religioso femenino: las hijas de los señores feudales tomaban los votos en monasterios que paradójicamente se convirtieron para ellas en espacios de libertad. Algunas de estas mujeres aprovechaban la falta de obligaciones familiares para dedicarse al estudio, acceder al conocimiento de la época, practicar la astronomía, la botánica y/o la medicina.

Un buen ejemplo es la abadesa alemana Hildegarda de Bingen (1098-1179) la primera científica cuyos escritos han llegado hasta nuestros días. Escribió obras de teología, una enciclopedia de historia natural y varios tomos de medicina.

Hildegarda de Bingen no fue la única, en un convento de Alsacia hubo otra abadesa, Herrad de Landsberg (¿-1195), que escribió una importante obra científica titulada Hortus deliciarum, una enciclopedia de religión, historia, astronomía, geografía, historia natural y botánica médica. Herrad construyó además un gran hospital en las tierras del convento donde trabajó como médica hasta su muerte.

En los siglos posteriores las cosas no fueron mejor para las mujeres, a finales del XVII se institucionalizó la actividad científica, la cual paso a desarrollarse completamente dentro de las universidades e instituciones públicas. A partir de ese momento, las mujeres dedicadas a la recolección de fósiles, plantas, etc quedaron relegadas a ser meras aficionadas, alejándose por completo de la actividad científica “oficial”. Se consideraba totalmente inadecuada cualquier incursión de las mujeres en  actividades de experimentación científica ya que se pensaba que no poseían facultades intelectuales para ello. Las universidades permanecieron cerradas a las mujeres hasta la segunda mitad del siglo XIX. En España no accedieron hasta 1910.

A pesar de todos los obstáculos, a lo largo de la historia las mujeres buscaron y encontraron diferentes “soluciones” para vencer todas estas dificultades y prohibiciones.


TRAVESTISMO MASCULINO

Una de ellas fue estudiar y ejercer su profesión vestidas de hombres. Este fue el recurso utilizado  por la ateniense Agnodice (300 a C), que ejerció su profesión con éxito entre las mujeres de la aristocracia. Los médicos atenienses se sintieron celosos de sus éxitos y la denunciaron. Agnodice reveló entonces que era una mujer y fue condenada a muerte. Las mujeres de la ciudad, algunas de ellas esposas de los miembros del tribunal, se presentaron ante los jueces y amenazaron con morir con ella si era ejecutada. Esta resistencia organizada dio sus frutos y Agnodice no sólo fue liberada si no que además se le permitió seguir ejerciendo la medicina vestida de mujer.

James Miranda  Stuart Barry (1795-1865) se disfrazó de hombre para poder matricularse en la Universidad de Edimburgo. Se unió al ejército británico y  fue nombrada inspector médico en el sur de África. Vivió toda su vida como un hombre llamado James Barry, y solo cuando se practicó su autopsia se descubrió que en realidad era una mujer.

Aparte de J.M. Barry Stuart y Agnodice otras mujeres, como la suiza Henriette Faver Caven (1781-1856) o  la estadounidense Mary Edwards Walter (1832-1919), se vieron obligadas a practicar el travestismo masculino para poder ejercer la medicina.


LA COCINA COMO LABORATORIO

Otro recuso fue utilizar la cocina como único espacio posible para realizar la parte experimental. Ese fue el caso de la química nacida en Venecia Agnes Pockels (1862-1935), muy pronto su familia se trasladó a la Baja Sajonia donde Agnes solo pudo asistir al Instituto Municipal para Niñas. Cuando terminó sus estudios las universidades alemanas no admitían mujeres y cuando finalizó la prohibición sus padres tampoco le permitieron matricularse. Su hermano  Friedrich estudió física y ella utilizó sus libros para adquirir los conocimientos que necesitaba para interpretar los fenómenos  que ocurrían entre los jabones y los aceites cuando lavaba los platos. Desarrolló un dispositivo que le permitía estudiar la tensión superficial de las capas grasientas en superficies acuosas. Sus trabajos fueron conocidos por Lord Rayleigh, químico que trabajaba aspectos semejantes a los de Agnes y que impulsó su publicación en la revista Nature en 1981 estableciendo las bases de un nuevo campo científico. En 1932 se concedió el Premio Nobel a Irving Langmuir por sus trabajos sobre la química de las superficies acuosas, que eran una mejora y desarrollo del trabajo pionero de Agnes Pockels.


DOCTORADO IN ABSENTIA

En el siglo XIX  algunas científicas  recurrieron al doctorado “in absentia”.  Sus tesis eran  presentadas públicamente por un científico varón, normalmente el director del trabajo, ante la imposibilidad de defenderlas ellas mismas. La matemática rusa Sofia Kovalevsky (1850-1891) utilizó este mecanismo para obtener su doctorado en el año 1874.


LAS AYUDANTES

En la época de la gran depresión económica las universidades americanas prohibieron que dos miembros de un matrimonio trabajasen juntos dando por supuesto que el marido debía ocuparse de su esposa. Las mujeres casadas eran discriminadas tanto a nivel profesional como a nivel de salario. Como consecuencia, la única posibilidad que tenían de mantener su actividad científica era enmascarándola como ayudantes de sus parejas o realizando actividades auxiliares en los laboratorios. Las premios nobel Maria Goeppert-Mayer (1906-1972) y Gerthy Teresa Radnitz Cori (1896-1957)  fueron víctimas del nepotismo universitario.

Maria Goeppert-Mayer obtuvo su doctorado en Física en 1930 en la Universidad de Gotinga a la edad de 24 años. Ese mismo año se casó y se fue a Estados Unidos con su marido Joseph Mayer. El nepotismo universitario le impidió conseguir un puesto de trabajo que correspondiera a su categoría, ayudaba a los miembros del departamento de física con la correspondencia en alemán. No consiguió percibir un sueldo por su trabajo como investigadora hasta 1960. Tres años más tarde recibió el Premio Nobel de Física por sus trabajos sobre los núcleos atómicos.

Gerty Theresa Radnitz Cori nació en Praga donde estudió medicina, en 1920  se doctoró y se casó con Carl Cori. En 1922 emigraron a Estados Unidos y allí se vieron obligados a abandonar el trabajo conjunto que habían realizado hasta entonces. Gerty se vio asignada a trabajos rutinarios que no le satisfacían. A pesar de la prohibición de trabajar juntos consiguieron esquivar esa imposición hasta que fue descubierta y amenazada con el despido. Tres años más tarde publicaron sus investigaciones sobre la tiroxina y con ello consiguieron detener no solo el despido de Gerty  sino también la prohibición de investigar juntos.


LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA ES COSA DE HOMBRES

Otra forma de invisibilizar a las mujeres científicas es la ocultación de su actividad bajo un apellido ya sea el de un hermano, padre o marido. Ese es el  caso de las inventoras, debido a las leyes que  impedían a las mujeres patentar sus inventos. El limpiaparabrisas, la cafetera melitta, el astrolabio, el lenguaje cobol, etc. son inventos realizados por mujeres, seguramente hay otros muchos que nunca se conocerán.

Aún hoy día científicas tales  como  Maud Menten, Lynn Margulis, Biruté Galdikas, cuyos  nombres no aportan  pistas inequívocas  sobre su sexo aparecen mencionadas en los textos y medios de comunicación como hombres. El estereotipo  “la ciencia es cosa de hombres” aún prevalece.



2. EL TECHO DE CRISTAL

En la actualidad nos encontramos con una situación  de igualdad legal pero no de igualdad real. La ciencia es un reflejo de la sociedad y en ella se dan las mismas situaciones de desigualdad que en otros ámbitos. Uno de los principales obstáculos al que se tienen que enfrentar las mujeres investigadoras es el conocido como  techo de cristal; Se denomina así a una superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar y que nos impide seguir avanzando. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación sino que está construido sobre la base de otros rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar.

Existen estudios e informes a nivel español y europeo  como El Libro Blanco1 sobre la situación de las mujeres en la ciencia española, 2011 o el Informe She Figures 20122 cuyos datos revelan que aunque las  mujeres son ya más de la mitad del alumnado universitario  apenas constituyen  un tercio del personal dedicado  a  I+D+I.



She Figures 2012
% mujeres
España  2010/11
% mujeres
Catedráticas de universidad
20% /11%
16.6%
Profesorado intermedio
37%
33.7%
Profesorado de base
44%
48.4%
Estudiantes
55%
60%


La falta de una buena política de conciliación con la vida familiar se percibe como el principal obstáculo para ascender, para poder romper con este techo de cristal. La maternidad es un elemento determinante ya que la edad de máxima productividad científica coincide con la edad fértil. Es muy ilustrativo de esta situación que a las investigadoras  se les pregunte  muy a menudo sobre como compaginan su vida familiar  y a los hombres nunca. En muchos casos el papel de cuidadora familiar no da tregua, primero se cuida a la descendencia y después a sus mayores. Compatibilizar la vida científica y la vida familiar genera muchos problemas, desde la doble o triple jornada de trabajo hasta el complejo de culpa por no poder abarcar todos los campos de forma satisfactoria.

Muchas mujeres científicas tienen como pareja a otro científico. Lo habitual es que ellas  adapten sus carreras a las  de ellos y durante su vida profesional sufran numerosas microdiscriminaciones ya que socialmente siempre se las considera “ayudantes”. Hay científicas que opinan que en este momento ser viuda o soltera es un plus para su valoración profesional.


MUCHAS MUJERES EN ÁMBITOS CIENTÍFICOS PERO POCAS EN PUESTOS DE DECISIÓN.

Los sistemas de selección y promoción tienen un fuerte sesgo de género. Hay informes1  que demuestran que es 2,5 veces más probable que un hombre sea promocionado a catedrático que una  mujer y 4 veces en el caso de que ésta tenga hijas e hijos.  El resultado es que en estos momentos las mujeres representan el 35% del profesorado titular en el sistema universitario español pero solo existe un  16% de mujeres catedráticas.

Existe un sesgo de género inconsciente que se ha puesto de manifiesto en un experimento realizado en la Universidad de Yale. Se pidió a profesoras y profesores de seis universidades distintas que valoraran la candidatura de un recién graduado para la plaza de director de laboratorio,  se diseñaron  dos curriculums ficticios e idénticos, solo variaba el nombre John para los chicos y Jennifer para las chicas. El profesorado participante en la investigación debía calificar la competencia e idoneidad para el puesto, así como la cantidad de salario y de horas de tutoría que ofrecerían a cada uno. Los resultados fueron muy concluyentes: el candidato John era más competente para el puesto, recibiría mayor sueldo y más  apoyo y más recursos para desarrollar su carrera investigadora que Jennifer.


LA CIENCIA NECESITA A LAS MUJERES

Las mujeres son necesarias en los equipos de investigación porque aportan su propia  visión y es  tan imprescindible como la de los hombres. Incluir a mujeres en las investigaciones no es mejorar su situación, es mejorar la ciencia en general. Si las mujeres hubieran estado presentes en los equipos de investigación sobre los síntomas de infartos de miocardio se hubiese tenido en cuenta que estos son distintos en  hombres y  mujeres, lo que ha provocado que los síntomas de las mujeres se identifiquen más tarde y por tanto tengan un peor diagnóstico; o que la endometriosis,  una enfermedad que afecta a 14 millones de mujeres en Europa solo fuese catalogada como enfermedad grave en 2005, e incluso algo tan elemental como que los cinturones de seguridad no estén diseñados pensando en las mujeres.

Una variable nueva a añadir al tema del techo de cristal son la crisis y los recortes. Hay pocos datos pero será interesante estudiar el fenómeno. Hasta ahora se sabe  que hay menos mujeres haciendo el doctorado en algunas universidades y que hay mas hombres con becas posdoctorales.


EL RECONOCIMIENTO DE LA ACTIVIDAD CIENTÍFICA: UNA CUESTIÓN PENDIENTE

El abismo que existe entre la situación de invisibilidad de las mujeres científicas en épocas pasadas y la situación actual, con una mayoría de mujeres en los centros de investigación, es muy grande pero falta todavía un gran trecho para alcanzar la igualdad real. Es necesario romper el techo de cristal que impide a las mujeres científicas alcanzar el reconocimiento denominado de alto nivel como son los premios, los nombramientos honoris causa o su presencia en las Reales Academias. Está claro que en jurados mayoritariamente o totalmente masculinos funciona el fenómeno  “boys club”, es decir, los hombres solo “ven” a otros hombres. Solo se necesita un repaso a los premios nobel otorgados a mujeres científicas para darse cuenta de esta situación de desigualdad:



Premios Nobel de Física
Marie Curie (1903)
Maria Goeppert- Mayer (1963)
Premios Nobel de Química
Marie Curie (1911)
Irene Joliot-Curie (1935)
Dorothy Crowfoot-Hodgkin (1964)
Ada E. Yonath (2009)

Premios Nobel de Fisiología y medicina                            
Gerty Theresaa Radnitz Cori (1947),
Rosalyn Sussman Yalow (1977),
Barbara MacClintock (1983),
Rita Levi-Montalcini (1986)
Gertrude Belle Elion (1988)
Christiane Nüsslein –Volhard (1995)
Linda B. Buck (2004)
Françoise Barré –Sinoussi (2008)
ElizabethH.Blackburn (2009)
Carol W. Greider (2009)



¿CÓMO ALCANZAR LA EQUIDAD?

Una vez descritas algunas de las situaciones de desigualdad no se puede  finalizar sin presentar las propuestas existentes para corregir las desigualdades:



  1. Se necesitan  cambios en la enseñanza de las ciencias para que  la ciencia y la tecnología resulten atractivas para todas las personas. Hay que dar más visibilidad a las mujeres científicas para que las chicas encuentren “modelos”. Es necesario vencer la imagen masculinizada de la ciencia.
  2. Hay que reformar las instituciones científicas para reforzar la participación igualitaria y  modernizar la gestión de recursos humanos. Hasta que no exista la paridad real, hay que optar por la acción positiva.
  3. Se necesitan verdaderas políticas de conciliación de la vida familiar y profesional que favorezcan un desarrollo profesional igualitario. Existen ya algunas iniciativas interesantes al respecto. Por ejemplo, ahora, tras cinco años de doctorado se concede un año más a las mujeres que han tenido un hijo en ese tiempo, porque se considera que el año de trabajo perdido por la maternidad debe ser compensado.
  4. Son necesarios programas específicos para que las instituciones contraten, promuevan y financien a las científicas en igualdad de condiciones con los científicos. Mientras existan desigualdades se necesitará paridad en las comisiones evaluadoras de premios y procesos de promoción.
  5. No se alcanzará la plena equidad hasta que un porcentaje muy importante de hombres entienda que es un derecho de las mujeres alcanzar la igualdad en el mundo científico-tecnológico.



TEXTO ESCRITO PARA  BULBASAUR FANCINE Nº 3. BARCELONA. ABRIL 2014

ILUSTRACIONES: LAIA ARQUEROS CLARAMUNT

7 ago. 2014

07/08/2014 HAKIMA EL HAITE Y CONNECTINGROUP

A finales de julio leí en el periódico La Vanguardia una entrevista a Hakima el Haite, ministra de Medio Ambiente marroquí. En sus inteligentes respuestas encontré opiniones muy interesantes sobre la forma de ejercer el poder político y sobre la existencia de una forma femenina de ejercer el liderazgo.



Hakima el Haite, nacida en Fez en 1965, es la menor de siete hermanos varones , lo que le permitió, según sus propias palabras, “comprender la psicología masculina y tener más confianza en mi misma desde muy joven”.  Animada por su padre, y a pesar de su temprano matrimonio y de los embarazos de sus tres hijas, consiguió ser una brillante estudiante de ingeniería. Es doctora en Medio Ambiente por la Escuela de Minas de Saint Etienne (Francia) y diplomada en comunicación política por la Universidad de Washington. Fue  nombrada Ministra de Medio Ambiente en octubre de 2013.





En el año 2011 creó  el proyecto CONNECTINGROUP-MARROC, del cual es presidenta,  una red internacional que conecta el norte y el sur del Mediterráneo y cuyo  objetivo  es potenciar la visibilidad de las mujeres  e impulsar el liderazgo femenino en todos los ámbitos de la sociedad,  para contribuir al desarrollo económico, político y  social de sus respectivos países. En la actualidad la red Connectingroup  se extiende a Mauritania, Argelia, Túnez, Líbano, Egipto e Italia. En junio de 2014 ha recibido el premio Dones per la Llibertat i la Democràcia (Dones LID, 5ªed) 




7 jul. 2014

07/07/2014 LA MISOGINIA DE LA PATRONAL ESPAÑOLA

El Sr. Rosell, presidente de la CEOE  declaró, sin ruborizarse, el pasado 1 de junio 

Rosell: "Amos y amas de casa se apuntan al paro para ver si perciben un subsidio".

El Sr. Rosell parece que desconocía que para poder cobrar el subsidio del paro, antes se debe de perder un empleo y hasta la fecha el trabajo doméstico no está reconocido como tal.

 

El Sr. Rosell empleó  en su declaración un lenguaje inclusivo al nombrar a los amos de casa, pero dada su trayectoria no se puede pensar en un alto grado de concienciación sobre cuestiones de lenguaje y género sino una forma de ridiculizar a quienes defendemos la visibilidad de ambos géneros en el lenguaje

El Sr. Rosell  culpaba a estas personas del 26% del paro existente en España, pero lo que se percibe de  estas declaraciones es lo que verdaderamente piensa: las mujeres deben quedarse en casa.

El Sr. Rosell, al día siguiente, se reafirmó en su declaración añadiendo el siguiente matiz "Eso es un dato técnico, no una opinión, y por supuesto que (las amas de casa) tienen derecho a incorporarse al paro y cobrar subsidio si cumplen los requisitos".

Aunque sea una declaración personal nadie de la patronal, a excepción de la patronal vasca se ha desmarcado de estas acusaciones. Vaya patronal que tenemos (su anterior jefe el Sr. Díaz Ferrán está en la cárcel)